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Acerca de “Nostalgias”
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“Por el hecho de que el poema es inagotable Y se
confunde con la suma de las criaturas Y no
llegara jamás al último verso Y varia
según los hombres” Jorge Luís
Borges No existe la menor duda
que la música y los textos en la canción latinoamericana están ligados de una
manera indisoluble a la emotividad y conducta latinoamericana. Desde el
bolero hasta el son, pasando por el vals, el tango, o la zamba, lo que hace
especial a esta música es la poesía en que se sustentan. Cada frase literaria
esta unida a una frase musical de igual nivel emocional y alcance poético, la
música se abraza a las palabras en todos sus espacios y las emociones surgen
como una fuerza de la naturaleza. Esa es la poética musical latinoamericana. Para interpretar la música latinoamericana hay
que tener el concepto muy claro de estar frente a obras enormemente
emocionales de gran belleza musical y complejidad rítmica. Además, cada obra
está llena de una colosal profundidad poética donde están presentes nuestras
vivencias más comunes y cotidianas, como son el amor, la soledad, la alegría
de vivir o la desesperanza del abandono. Esto es un reto para cualquier
artista. La canción latinoamericana y todas las músicas
urbanas han sido las grandes acaparadoras de audiencias de nuestro tiempo y
serán reconocidas como los clásicos del siglo XX. Esto nos permite llegar a
la reflexión que la emoción que nos produce un bolero puede ser diferente de
las que nos ocasiona una obra clásica del siglo XVIII o XIX pero si el
interprete y la obra están unidos de manera inexorable producirán el mismo
resultado…sentir la vida. Para mi es un privilegio poder sumergirme dentro
de la poética musical latinoamericana, con la conciencia del papel
esclarecedor y enorme impacto emocional que esta música puede lograr. Leopoldo Betancourt Acerca
de “Nostalgias” Como
intérprete, explicar la razón por la cual ejecuto un repertorio determinado en un concierto o
una grabación es bastante complejo. La escogencia para interpretar una obra
en particular esta relacionada con los años vividos, el mantener erguida la
capacidad de asombro, tener conciencia de la
importancia del amor como un efímero placer inocente pero también como
una permanencia, sin dejar a un lado las iluminaciones o inspiraciones y los
reencuentros con los fantasmas del pasado que nos acechan. Por supuesto a esto le tenemos que sumar el
nivel técnico y musical del artista, su formación académica, conocimiento de
las formas musicales y finalmente su experiencia. Esto sería un brevísimo
resumen de lo complicado que es escoger un repertorio que sea honesto con el
intérprete para poder trasmitir a plenitud lo que el artista quiere. Si el
artista no llega a involucrar todas estas condiciones en sus
interpretaciones, arreglos o composiciones creo que sería una gran farsa y la
obra quedaría simplemente
convertida en una simple ejecución sin
trascendencia alguna. Me fue muy difícil escoger un repertorio para
piano que representara la poética
musical latinoamericana dentro de un CD que lleva por titulo Nostalgias.
La diversidad musical es tal, que me tuve que ceñir a mis vivencias
personales y a mi afinidad con ciertos temas que han marcado mi existencia. El primer tema que escogí cronológicamente fue el
danzón “Almendra”, pues además de tener un belleza musical
extraordinaria me remontaba a los años de mi infancia, y veía a mis padres
bailar esta pieza galantemente, imagen imborrable para mi. Después me decidí por
“Mañana de Carnaval” pieza emblemática durante mi adolescencia,
que volví a escuchar en años reciente en el violín de Ithzac Perlman. El tiempo ha sido siempre uno de mis grandes
enigmas, por eso decidí hacer una versión del famoso bolero “El
Reloj” que comienzo con una imagen musical de un tictac, que da la
sensación de lo inevitable, impregnando a la pieza de un intenso dramatismo.
Y en el mismo contexto de la temporalidad de la vida quise hacer una versión
muy especial de “Alfonsina y el Mar”, que me identifica con ese
misterioso océano lleno de cosas que no sabemos. Igualmente ya que mi vida ha estado llena de amores,
desamores y reencuentros me era imposible no incluir temas como
“Perdón”, “Sombras”, “Uno” o
“Volver”. También creo que el amor a mi padre me hizo incluir su
tango favorito “Por una Cabeza” y por mi madre
“Frenesí” pues no conocí, ni conozco a nadie que pudiera amar
tanto y con tan loco frenesí como mi madre… a mi padre. En fin estas son algunas razones vivénciales, del
porque de este repertorio, pero también esta basado en razones poéticas y
musicales, pues no solo me creo identificado musicalmente con todas estas
obras, sino que siento que ellas me invitaban como las sirenas a Ulises a
ejecutarlas y convertirlas en parte de mi lenguaje cotidiano. Al fin y al
cabo no podría vivir sin la música y menos sin estas obras que son parte de
mi vida y representan si no todas, muchas de mis nostalgias. Leopoldo Betancourt |
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